"Cuba no existe ya para mí más que en el recuerdo o los sueños, y las pesadillas. La otra Cuba, aun la del futuro, cualquiera que este sea, es un sueño que salió mal". Guillermo Cabrera Infante. Mea Cuba.

4.1.15

El (fantasmal) susurro del Yo también exijo

El (fantasmal) susurro del Yo también exijo  

arte, política y activismo, censura, represión y ciudadanía.  

“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”, escribieron Carlos Marx y Federico Engels en su archifamoso  Manifiesto Comunista de 1848. Una  frase que -cual boomerang-  vuelve una y otra vez, aunque con significados y connotaciones muchas veces perversas, como lo ha expuesto Iván de la Nuez en  El comunista manifiesto (1). Recurro a esta manoseada frase del imaginario socialista y comunista, porque me pareció justo la más apropiada para referirme a la performance  “El susurro deTatlin #6 / Yo también exijo”, que intentó llevar a cabo la artista cubana Tania Bruguera el pasado 30 de diciembre en la llamada Plaza de la Revolución,  y cuya  aparente frustración o no realización,  es lo que  le ha otorgado precisamente su mayor fuerza simbólica y potencial subversivo.

Apagados parcialmente los apasionamientos que trajeron los tres arrestos-secuestros-desapariciones  que sufrió Tania en apenas 3 días (a pesar de que  aún está pendiente sobre ella una grave y arbitraria acusación legal, en un país donde las “leyes” son letra muerta y manipulable), quisiera analizar algunas connotaciones de esta propuesta en relación a los vínculos entre arte, política y activismo, pero también a las repercusiones  y potencialidades simbólicas que esta acción pudiera tener respecto a cómo afrontar una toma de posiciones –política, ética, ciudadana-  de cara a los inevitables cambios que se avecinan en los próximos meses y años en Cuba. Para ello también me interesa -de manera dialógica- citar o referir algunas de las posiciones que se han venido expresando,  tanto en los debates en las redes sociales  como en artículos con diversos énfasis.
 
 En ese sentido, la posición que ha causado más controversia -y sorpresa- ha sido el texto  del reconocido artista y pedagogo cubano Lázaro Saavedra (2), que cuestionó a Tania Bruguera varios  aspectos asociados a su performance,  tomando como pretexto   las contradicciones que se le han señalado a  los vínculos entre arte, política y activismo, pero también a las particularidades del contexto político y artístico cubano.  Esa posición de Lázaro  Saavedra  ha sido cuestionada en comentarios y artículos por artistas, curadores o escritores como Pablo Helguera, Elvis Fuentes o Enrique del Risco, con puntos de vista con los que básicamente concuerdo, y a los que agregaría algunas cuestiones.

Cuando Lázaro Saavedra alude al supuesto “oportunismo” de la acción de  la artista, más que verlo en un sentido negativo, creo que más bien es necesario rescatar la “oportunidad” (el momento y contexto precisos) de la acción como base misma de su efectividad y trascendencia simbólica y real. Esta acción de Tania Bruguera surgió como una reacción inmediata –pasional y visceral, podría decirse, pero también profesional, como artista- a  un  trascendente cambio que se ha producido en las relaciones entre Cuba y los EE.UU., a partir de una negociación secreta entre ambos gobiernos  que causó un enorme impacto  a todos los cubanos (y al mundo), pero del cual quedó completamente excluida la  sociedad civil cubana de dentro o fuera de la isla.
 
La performance “Yo también exijo”  comenzó, de tal modo,  en el momento mismo en que se produjo el anuncio de la reanudación de relaciones,  cuando Tania envió una carta abierta dirigida a Raúl Castro, Barak Obama y el Papá Francisco reclamando por la exclusión absoluta en esas negociaciones de la sociedad civil, así como la demanda de tomar en cuenta las voces de esos cuidadanos de dentro y fuera de la isla, de cara a  los posibles rumbos futuros de  la isla.  A propósito de esto, el curador y ensayista mexicano Cuauhtémoc Medina (3), en un atinado análisis previo a la performance, señalaba como la carta abierta y la propuesta de Tania Bruguera en su totalidad, potenciaban  ese imprescindible  rescate de las voces ciudadanas politizadas, como base misma de sus intenciones,  en un contexto de reivindicación de esas demandas en Cuba, pero también a nivel global. Esas demandas civiles y políticas desde el arte –a propósito de aquellos que han acusado de “oportunismo” a Tania Bruguera por esta acción-  se insertan dentro de una coherente  y reconocida trayectoria  de la artista, que ha demostrado desde hace más de 20 años, tanto en el contexto cubano como en el ámbito internacional,  su preocupación e incidencia crítica sobre  diversos fenómenos políticos y sociales: de la censura a la educación o la migración, entre otros (4). 

  
Ahora bien, lo que a mi entender le ha dado mayor trascendencia y fuerza simbólica a esta  (fantasmal) acción de Tania, es precisamente el traspasar las reglas y  límites que impone simbólicamente el sistema del arte, pero sobre todo las que impone el régimen autoritario en Cuba (Rafael Rojas lo llamó con acierto “el arte político como delito común”).  De ese modo, si en la edición “El susurro de Tatlin” de 2009, coincidiendo con los 50 años del triunfo  de la “revolución”, el minuto de micrófono abierto a los ciudadanos quedó confinado al espacio acotado de un centro de arte, esta vez la acción se propuso en un espacio público  altamente simbólico que  ha sido -por antonomasia-  el sitio  de los históricos e interminables discursos de un solo hombre (el Máximo Líder),  y que ahora en su ausencia -también fantasmal- iba ser sustituido, al menos por un minuto, por las voces multiplicadas de muchos…

La  profesionalidad y sagacidad de Tania Bruguera,  se evidenció no solo en concebir este espacio como el más  propicio a nivel simbólico,  sino en saber “negociar” previamente con los funcionarios de las instituciones subordinadas al gobierno (Consejo Nacional de las Artes Plásticas) para tratar de obtener los permisos necesarios, hasta  llegar incluso a proponer un sitio “alternativo”, en este caso las escaleras exteriores del Museo Nacional de Artes,  que resultaba  tan  efectivo como el de la Plaza de la Revolución, pues como la artista misma expuso,  se ubica justo entre el arte (en la entrada de la institución museal, aunque en el espacio público) y lo político (frente a la urna-monumento del emblemático yate Granma y del antiguo Palacio Presidencial,  en una zona popular como La Habana Vieja).  En este caso, el funcionario del CNAP,  Rubén del Valle (5), no solo no cedió, intentando que la performance se realizara bajo sus reglas en el interior de la institución, sino que también mintió sobre lo que se había intentado negociar en la reunión con la artista, para hacerla quedar como alguien intolerante,  intransigente. A partir de ese momento,  sin el apoyo de la institución-arte y con las “naves quemadas”,  la artista actuaba bajo su cuenta y riesgo, más allá del sistema del arte mismo y dentro de un sistema más amplio (el político) altamente represivo y censor. 


Sobre las contradicciones de lo “artístico”  en sus dimensiones y búsquedas políticas o  sociales se ha escrito y polemizado hasta la saciedad, tanto por artistas como por filósofos, historiadores, curadores, ensayistas: de Joseph Beuys  a Hans Haacke y Ai WeiWei, de Lucy Lippard a Marta Rosler y Regina Galindo,  de Santiago Sierra a Marcelo Expósito y Dora García, de Luis Camnitzer a Nelly Richard y Gerardo Mosquera, de Hal Foster a Boris Groys y Jacques Rancieré, entre otros (6).  En este caso particular, considero que Tania Bruguera logró con esta acción (fantasmal),  traspasar los límites del arte y  llevarlos al ámbito de la política,  subvirtiendo así esa mutua anulación  que –por ejemplo- Jacques Rancieré o Hal Foster han señalado al arte con pretensiones políticas, y más bien potenciándolo  desde una perspectiva crítica y subversiva que va más allá de los espacios acotados y condicionados de lo institucional  artístico.  

El riesgo al que se ha visto sometida Tania Bruguera al traspasar estas fronteras de legitimidad y “permisividad” que ampara el sistema  artístico, y mucho más en un contexto  represivo como el cubano, se hizo evidente no solo con la prohibición de la performance por parte de la policía política,  sino en la  triple detención-secuestro de la artista y la ilegal confiscación de su pasaporte y sus medios de trabajo y comunicación.   No obstante, como la misma artista ha dicho, paradójicamente quienes se ocuparon de realizar la verdadera “performance”,  en un sentido infame, fueron las mismas fuerzas represivas del régimen,  que actuaron de la peor manera, evidenciando así  la naturaleza de sus reacciones instintivas, por el terror que le tienen a la mínima posibilidad de que el ciudadano común pueda manifestarse de forma relativamente libre y autónoma en los espacios públicos.    

Retomando la otra crítica realizada por el artista Lázaro Saavedra a la performance de Tania Bruguera, más referida al contexto cubano  -tanto al artístico como al de la disidencia interna- es de agradecer que Saavedra reivindique al artista cubano que está atrapado  dentro de Cuba y no puede expresarse, por miedo o por conveniencia,  pero sobre todo a los disidentes que sin un nombre reconocido internacionalmente -como Tania-  luchan día a día, muchas veces de manera anónima y sometidos a una enorme presión en todos los sentidos, contra ese sistema. Sin embargo, pretender que la artista debería estar involucrada directamente en actividades de disidencia política desde hace años,  es absurdo y un contrasentido (algo similar se le podría pedir a cualquier artista, incluido al mismo Lázaro), no solo porque ese no ha sido el espacio en el que ella se desenvuelve y reivindica para su trabajo y sus inquietudes, sino porque además,  con propuestas relacionadas con el contexto cubano,  desde hace años  Tania Bruguera ha realizado con frecuencia diversas  críticas y cuestionamientos a las formas autoritarias y censoras de ese régimen: de "El cuerpo del silencio", pasando por "Memorias de la posguerra",  hasta "El susurro de Tatlin #1", entre otras. Lo consecuente y digno de sus posiciones, lo ha demostrado al exigir además que todos los otros activistas, artistas, escritores o gente común que fue encarcelada por asistir -o intentar llegar- a la performance, fuera liberada como condición para ser liberada ella.  


Ahora bien, si hay una dimensión fundamental que rescato de la acción  “Yo también exijo”,  y por lo que considero debe continuar sumamente activa como proyecto y plataforma, más allá de ese simbólico 30 de diciembre de 2014, es el potencial cuestionante  y subversivo frente a un poder excluyente y autoritario, en un degradado estado de cosas actual en Cuba -que algunos han dado en llamar “neocastrista”-  y cuya principal intención es mantener un férreo sistema represor en lo político, con algunas mínimas concesiones en lo económico (lo peor del capitalismo con lo peor del “socialismo”, podría decirse), para repartirse el país entre una élite gobernante-familiar y un capital internacional (incluyendo ahora al estadounidense),  pero a la vez manteniendo en un apartheid económico y político a los cubanos de adentro y afuera de la isla (expresado todo esto en: semi exclavitud laboral, monopolios estatales de inversión, prohibición de inversiones a nacionales,  remesas familiares únicamente para consumo,  selectividad y censura en el acceso a  la internet, junto a otro largo etc.), sobre todo a aquellos que no bajen la cabeza como carneros, y no se avengan a seguir las reglas del juego que se han dictado y que se dicten a partir de ahora. 

 Si “Yo también exijo” genera un movimiento cívico-político, intelectual y ético, que junto a  lo “artístico”, aúne fuerzas y movimientos diversos  para demandar y exigir alternativas desde esas voces ciudadanas y politicas autónomas (no olvidemos que fueron apenas unos pocos activistas, intelectuales, artistas, los que tuvieron el valor de confrontarse a los estados totalitarios de Europa del Este, hasta que se convirtió en un movimiento masivo), por primera vez se pudiera hacer temblar a un régimen en crisis,  como lo ha hecho en estos días Tania Bruguera con su  (fantasmal) performance. 

      

 
.  Referencias:

1.       Artículo de Iván de la Nuez en el País:  http://elpais.com/diario/2011/11/11/opinion/1320966012_850215.html /

2.       Texto de Lázaro Saavedra en blog de Enrisco: http://enrisco.blogspot.com/2014/12/se-abre-el-debate.html

4.         Página de Tania Bruguera: http://www.taniabruguera.com/cms/
Recopilación de textos, entrevistas, videos en mi blog: http://gekain.blogspot.com/2010/12/tania-bruguera-cuerpo-arte-y-politica.html

6.       Sobre este tema existen una gran cantidad de libros, artículos, reflexiones, entrevistas de estos filósofos, artistas, investigadores y curadores referidos.



  

15.1.11

GCain: Cuerpos divinos y literatura para cyborgs

GCain: Cuerpos divinos y literatura para cyborgs  

Enlazo el blog La vuelta al mundo, de Juan Francisco Ferré, y sus interesantes  referencias  a textos claves de 2010 en Literatura para cyborgs, donde menciona el último libro de Guillermo Cabrera Infante, Cuerpos Divinos y su actualidad dentro del universo literario-virtual contemporáneo. También añado la crítica completa de Ferrè a la última novela publicada de GCain (pulse aquí)

(fragmento) Mucho tiempo he esperado la aparición de Cuerpos divinos (Galaxia Gutenberg). 
Anunciado en innumerables ocasiones a lo largo de su vida como gran proyecto narrativo de su autor, había acabado haciéndome una idea del libro quizá excesiva. En todo caso diferente, como un inabarcable conjunto de galaxias textuales en expansión hacia el infinito. El texto unitario que se ha publicado al fin bajo ese nombre participa más de la idea de finitud, de secuencia temporal unificada, y, con toda probabilidad, sólo ofrece una (magnífica, eso sí) limitada muestra de lo que habría sido el corpus gigantesco de Cuerpos divinos en caso de publicarse bajo el control artístico de su difunto autor. Cinco años después de su muerte y a cuarenta y dos de su alejamiento oficial del régimen castrista, Cabrera Infante continúa siendo el escritor en español más revolucionario del siglo veinte. Y esta obra póstuma, de título tan incitante, confirma sin tapujos la singularidad creativa de su autor desde la promiscuidad autobiográfica de la narración, el compromiso disidente y el desdén evidente a cualquier forma de pudor o hipocresía moral.

15.12.10

Tania Bruguera: cuerpo, arte y política (una entrevista)

Tania Bruguera: cuerpo, arte y política 
(entrevistas, conversaciones y videos)

Por su conexión a dos temas que me son paradójicamente cercanos -Cuba y el arte contemporáneo- incorporo algunas interesantes entrevistas a Tania Bruguera, a propósito de la presentación de su catálogo "La promesa de la  política" y de su más reciente anuncio de que fundará un "partido político  inmigrante". 
En ellas se evidencia -al menos parcialmente- el devenir de las acciones y perspectivas de Tania en estos años: desde sus iniciales acercamientos-hibridaciones con la trayectoria performativa-vital de Ana Mendieta, pasando por el concepto y gestión del proyecto pedagógico "Cátedra Arte de Conducta" en los últimos años, hasta sus más recientes -y polémicas- acciones: de  la última Bienal de La Habana, o su juego de "ruleta china", a la polémica repartición de "coca" en una conferencia en Colombia, o estas recientes intencionalidades directamente "políticas",  dentro de un sistema del arte de cada vez más difusos y precarios límites...

 Tania Bruguera: la promesa de la política (pulse)
(entrevista, en Contraindicaciones)

(La foto que encabeza la entrevista en plena Habana Vieja, o Centro Habana,
de lo más potente, por cierto)

P.D:  Dejo también el link de una excelente entrevista-conversación, "Cuba, Máquinas para volar y Caballos de Troya",  de Tania Bruguera con la curadora  y ensayista Tamara Díaz Bringas, aparecida en primer número en castellano de la importante revista Third Text - Tercer Texto (pulse)

Otras informaciones, entrevistas o performances  de Tania Bruguera



En Esfera Pública: acción en Colombia (pulse)

6.12.10

Sobreviviendo a Picasso: de autoría, originalidad y mercado...



Cine (o Sardina):  breves notas audiovisuales 
Sobreviviendo a Picasso: de autoría, originalidad y mercado…

La más reciente noticia del hallazgo –o aparición súbita- de 271 piezas de la autoría de Picasso, en manos de un  modesto y ya anciano electricista que lo conoció, Pierre Le Guennec, me ha hecho recordar una trilogía de filmes sobre este inefable artista, antítesis de la otra figura tutelar de las vanguardias en el devenir del arte del siglo XX: Marcel Duchamp.  

En el primero de estos filmes, El misterio Picasso, un excéntrico documental realizado por Henry George Clouzot, ganador de un premio especial en Cannes en 1956, su realizador apela a recursos estéticos y narrativos cercanos a lo pictórico, para recrear la realización de varias obras –unas 20- por el artista malagueño. Estas piezas, por cierto,  al final del documental fueron destruidas, como una evidencia del carácter fetichizado que tenía cualquier trazo hecho por este mítico artista del siglo XX. Otro de esos filmes, Sobreviviendo a Picasso, explora de una manera caústica y nada complaciente, esa otra faceta íntima –igualmente contradictoria- de Picasso, conocido por sus destructivas relaciones con múltiples mujeres. 

 

Pero el recuerdo más cercano a esta extraña aparición de obras de Picasso, es F de Fraude, el inclasificable filme-collage-falso documental del incorregible Orson Welles, que realizó en las postrimerías de su vida cinematográfica. En F for Fake,  Welles hace una trampa -una más- cuando en los últimos 15 minutos del filme recrea un supuesto romance de Picasso con Oja Kodar, la atractiva y joven compañera del mismo cineasta en sus últimos  años. En esa historia de pasión veraniego, supuestamente Picasso hace una veintena de cuadros sensuales como resultado del affaire con Oja, pero ésta pone como condición que las pinturas sean suyas, para luego exhibirlas sin el permiso del autor en una galería de París, con la consiguiente  reacción colérica del pintor, a pesar de que aparentemente recibió elogios de la crítica de la época por la frescura y el "renacimiento" de su pintura.

Y aquí es donde aparece la conexión con el  hallazgo actual, pues supuestamente Picasso también regaló estos dibujos al modesto electricista, aunque está vez la justificación de la "seducción" no parece cercana,  lo cual inclinaría a pensar en un acto de amistad, o de altruismo, algo no tan cercano -tampoco- a la personalidad del artista. Esto introduce otro inquietante vínculo con la  reciente aparición de esas piezas, como se evidencia en un revelador artículo-entrevista aparecido en El País, de  Antonio Jiménez Barca, donde el electricista afirma que no le dio mayor importancia a ese regalo, pues “Para mí no eran cuadros, no eran pinturas, muchos no estaban acabados, eran dibujos, pruebas, a los que no di mucho valor...". Aunque tal vez una de las afirmaciones más llamativas -y alucinantes- de la entrevista, es la espontaneidad y la capacidad de inventiva de este particular personaje, cuando afirma que fue capaz de ponerle títulos a las obras  del pintor: "Mientras las fotografiábamos les íbamos poniendo el título que nos parecía mejor, un poco al tuntún: a una la llamamos Bailarina, a otra Cabeza de mujer..., yo no sé".


Este sorprendente descubrimiento de piezas aparentemente “auténticas”, ha provocado que los  herederos de Picasso y sus abogados hayan demandado a Guennec por supuesto ocultamiento, argumentando que no imaginan al pintor regalándole a su electricista "un grupo de dibujos o dándole collages surrealistas que no habría regalado ni a Braque”. A este argumento de los herederos y sus abogados, habría que  recordarles una referencia precisamente a Picasso en F de Fraude: la del famoso falsificador Elmyr de Hory, quien con su habilidad para falsificar dibujos del pintor cubista, ponía en entredicho si muchas piezas que hoy se encuentran en importantes museos y colecciones,  fueron realizadas por el mismo Picasso, pues como se dice en el filme, el  propio artista fue capaz de decir que él  también pintaba “falsos Picassos”, haciendo alusión a ese carácter de manufactura casi pre-walholiana en que  se convirtió su obra. 

 

 

Otra cuestión que enlaza este hallazgo picassiano a F de Fraude, y especialmente a la excéntrica personalidad del falsificador Elmyr de Hory, son las especulaciones de la prensa y de los propios abogados de la familia  acerca de la "falsa" inocencia o ingenuidad de Guennec  (al igual que pasa con Elmy de Hory en su famosa biografía y el filme de Welles), pues no creen la actitud de aparecer totalmente sorprendido y hasta abrumado por las controversias que ha desatado de este hallazgo y las connotaciones jurídicas que ha alcanzado, reactivando de alguna manera esa difusa relación entre verdad y falsedad, no solo respecto al arte, sino de los comportamientos humanos mismos.       

Ahora bien, quizás la clave de toda esta tormenta se encuentra en una frase de Orson Welles casi al final de F de Fraude, cuando frente a la Catedral de Notredame reivindica la idea de una creación "sin nombre": "qué importa quien habla", nos dice Welles, en una frase que pareciera un eco de Barthes, o de Godard,  en esa misma época (1973) que se hizo el filme;  una afirmación contundente que se sitúa en las antipodas de la fetichización mercantilizada de la autoría -de la cual Picasso es uno de sus paradigmas mayores- y la negación paralela de que un desconocido y modesto electricista como Guennec,  pueda tener el derecho a ese legado que le cambiaría la vida a él y sus descendientes, por unas reglas -las del mercado del arte- que él mismo ni siquiera conoce...  


2.12.10

Nuevo cine latinoamericano, fútbol y Memorias del desarrollo


Cine (o Sardina): breves notas audiovisuales 
Nuevo cine latinoamericano, fútbol y Memorias del desarrollo 

"Todo sigue igual, aquí todo sigue igual"
-Sergio, protagonista de Memorias del subdesarrollo"


En estos días se inaugura en La Habana, como cada diciembre desde 1979, el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, que ya de "nuevo" solo tiene el nombre o la retórica, porque con 32 años -casi la edad de Cristo antes de ser crucificado- no puede presumirse de ser un inocente imberbe, mucho menos con el agua que ha llovido desde aquellos revolucionarios Glauber Rocha o Titón Gutiérrez Alea allá por los 60´. Y menos aun si lo sigue encabezando un octogenario como Alfredo Guevara, hablando con poses de eterno adolescente, cuando se refiere a la supuesta "renovación" del socialismo cubano.

Y por cierto, tanto la figura del presidente vitalicio del ICAIC como el cartel del festival, tienen un extraño aire añejo, decimonónico, quizás por aquello del reciclaje o vintage, tan de moda hoy...


Pero lo que más me llamó la atención en estos días previos al evento, en contraste simbólico a los años 80´- 90´, donde parecía sentirse en La Habana una cierta liberación y apertura, con estudiantes y no estudiantes junto a turistas culturales y algunos "famosos" recorriendo las calles y cines de la ciudad -junto a las ansiadas bajadas de temperaturas y el cercano fin de año- es que esta vez la aglomeración frente al cine "Camilo Cienfuegos" en Villa Clara, con el letrero listo del FNCL, fue una juventud y adolescencia enardecida no porque no pudieron entrar a ver el último filme de un subversivo cineasta joven del continente, sino porque les dijeron que iban a proyectar el juego del Barcà contra el Real Madrid, les cobraron y al final los engañaron con quien sabe qué documental, seguramente menos emocionante que presenciar a Messi o Ronaldo...

Las protestas en fotos -lo más elocuente- fueron expuestas por  el sitio Café Fuerte, incluyendo una sala roja despoblada y algo desvencijada luego del zafarrancho de inconformidad.   


Lo otro que me llamó la atención cuando revisé el sitio del FNCL, es que el filme de Miguel Coyula Memorias del desarrollo, realizado casi en su totalidad por su director y ganador de varios premios internacionales, quedó relegado a la sección de "Latinoamérica en perspectiva", es decir, fuera de la competencia oficial. ¿Será que no se considera suficientemente latinoamericano el filme por no haber sido producido en Latinoamérica?. Si es así, tendrían que dejar fuera de concurso a casi todos los presentados, pues en su mayoría han sido financiados, en buena parte, desde Europa y EE.UU.Y, aun cuando no he tenido la oportunidad de verlo -ni conozco los entresijos internos del festival- solo (mal)recuerdo las censuras o semicensuras, omisiones y ocultamientos que han sufrido anteriomente otros filmes incómodos en este evento: desde la polémica Alicia en el pueblo de las maravillas a inicios de los 90´, al documental de Florian Borchmeyer y Antonio José Ponte, El nuevo arte de hacer ruinas,  por no mencionar otras censuradas a lo largo de estos últimos años.

En todo caso, como forma de visibilización, enlazo acá una entrevista a Miguel Coyula aparecida en el blog La pupila insomne de Juan Antonio García Borrero, así como dos referencias bien excéntricas -como es habitual en ellos- de Néstor Díaz de Villegas y Orlando Luis Pardo, aparecidas en Diario de Cuba,  así como una  entrevista a Edmundo Desnoes a propósito de la novela y el filme, donde tuvo la oportunidad de participar como co-guionista, como en la primera Memorias...

Quizás con este ninguneo o semiocultamiento de Memorias del desarrollo, al dejarla fuera de la sesión oficial del festival, los organizadores retoman aquella célebre frase de Elena a Sergio, cuando le preguntó si era "revolucionario o contrarrevolucionario", para responderle ella misma, con total naturalidad y cierto cinismo: "tu no eres nada.."; metáfora espontánea e inigualable, que se acerca a la figura informe y aplastada del cartel de la Memorias...de 1967, o del personaje sin rostro en el cartel de esta Memorias...del 2009.  


P.D: Enlazo una entrevista que realizó Orlando Luis Pardo a Miguel Coyula  -La historia al estilo de un cómic (pulse), en Dario de Cuba- donde se evidencian algunas de las interioridades y motivaciones del filme, así como las "negociaciones" que implicó proyectarla en el reciente festival de La Habana, aun en esta semi-invisible sección paralela.Por lo demás, muy interesantes las perspectivas -al menos para mí, por la cercanía a sus opiniones- de Mario Coyula respecto al personaje de Sergio y su revalorización actual, más allá incluso de "Memorias..." y del mito Cuba...